"Mi amor...mi fe...instalarán en tu pecho una calma preternatural. Descansarán por mi cuidado...te pondrás mejor...y si no, Helen...si murieras...entonces al menos aferraría yo tu mano querida en la muerte, y gustosamente...¡Oh!, alegremente...descendería contigo a la noche de la tumba."
Edgar Allan Poe
"NO LA MIRES A LOS OJOS"
-Te pondrás mejor Virginia-le dijo.
Afuera las nubes, como furias salvajes, comienzan a devorar la luna.
-Yo sé que te pondrás mejor, ¿me escuchas?- sus ojos lo miran, pero yo no sé si lo miran.
Ella está recostada en la cama, apenas mueve los ojos. Ella está muriendo, desesperadamente resiste la embestida de la muerte. Él tiene fe, quizás pueda salvarse.
Afuera llueve torrencialmente y el viento golpea con furia los muros de la casona.
-Amor mío te pondrás mejor.- su corazón late con violencia- sí, yo sé que vas a sanar- se arrodilla en el piso, toma su mano y le implora
-Virginia, por favor...escúchame atentamente, cuando la muerte golpee nuestra puerta no la dejaré entrar, ¡MI AMOR, NO TE DUERMAS!, escúchame por favor, si la muerte lograra traspasar los muros de esta casa no la mires a los ojos...
A los lejos escuchamos el galope de un caballo que se acerca.
-Amor mío, ¡Quizás puedas escapar! Tal vez la muerte distraída no te vea.
Sus ojos lo miran, pero yo no sé si lo miran. Su alma grita y rompe en llanto.
-No te duermas amor mío, quédate tranquila que mi amor y mi fe te salvarán.
TOC TOC TOC
Se acerca a Virginia, toma su mano y la acaricia suavemente.
-Allan, no te preocupes por mí, yo voy a estar bien.- susurra débilmente y él se durmió.
"...No la mires a los ojos..."
Virginia Clemm murió de tuberculosis el 30 de enero de 1847.
Su esposo moriría dos años después en extrañas circunstancias, el 5 de octubre de 1849 encontraron a Edgar Allan Poe tirado en las calles de Baltimore con los ojos cerrados. Se negaba a abrirlos. Dos días después murió gritando el nombre de Virginia.
© Miguel Angel Morata