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domingo, 29 de septiembre de 2019

Labios de miel

Misteriosos labios de miel, la luna en tu mirada y tu dulce sonrisa infinita me dicen algo...

Quizás las estrellas,
la noche o tu perfume.
No lo sé...

Tu dulce sonrisa infinita me dice algo o la brisa o la música.
No lo sé...

O tus misteriosos labios de
miel...
Quién sabe...

Miguel Morata

Un verso de mierda para una poesía de mierda

Estaba tomando un café en el bar de los sueños rotos.

Ella entró, miró hacia ambos lados, me reconoció y se sentó en mi mesa.

"Quiero que vengas conmigo, esta vida es una mierda", me dijo.

Yo la miré, miré hacia la calle soleada y suspiré.
"Ahora no, prefiero seguir intentando."

Dudó, se puso de pie, me guiñó un ojo, sonrió y me dijo:

"Ok, nos vemos más adelante"
Entonces la muerte sexy, bella, seductora, salió del bar.

Y yo comencé a escribir.

Miguel Morata

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Compartimos miradas hace siete años atrás

Siete años atrás.
Entré a un bar.

Estaba Ella. Compartimos miradas. Se acercó.

Me habló de su gusto por la poesía. Por la lluvia, las estrellas y el mar.

No me habló de su pasado...
No estaba anclada en un pasado tortuoso que no existía, porque lo que fue ya no es. Tampoco del futuro, porque lo que no es no existe.

De su presente. Sus proyectos y lo feliz que era viviendo...

"Gracias por escucharme" me dijo...

Chocamos las copas y se fue. Nunca más la volví a ver...

© Miguel Morata

Dolores ajenos

2008
En un bar perdido.

Me pidió que escribiera una poesía.
"No puedo, le dije, no sé que escribir."

"Inspirate en algún dolor tuyo."

La miré...

"No tengo dolores, no los colecciono, mi mente los filtra y le ordena a mi cerebro que los descarte."

"¿Y en que te basas para escribir una poesía?"

"En los dolores ajenos, robo algunos."

En ese momento me miró en silencio, parpadeó confundida, miró hacia la calle y desvió su mirada hacia las hojas de los árboles, volvió a mirarme a los ojos y tomó un sobrecito de azucar...

Escribí el poema en ese momento, fue su mirada triste, tal vez el brillo en sus ojos, quizás el recuerdo que se agolpó en su rostro...no lo sé...ella sí colecciona dolores.

© Miguel Morata

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Llorando en la lluvia

Quiero escribirte un poema de amor, busco recursos en mi mente, establecer rimas, versos, comparaciones y estrofas para dártelos cuando pueda volver a verte...

Quiero escribirte un poema de amor para que llegue a tu alma, pero no creo en el alma y no puedo escribirlo. ¡No!, Juro que no puedo escribirlo, ¡No!, No lo puedo hacer...

Y cuándo llueve te espero y te espero...
Cómo en aquella noche triste sin luna, cuándo te alejabas llorando en la lluvia y yo te miraba y no dije nada...

Yo viajo en el tiempo con mi mente, y en mis sueños te espero...el agua moja los versos, se ahogan las estrofas...siempre te veo alejándote llorando en la lluvia...

Tus lágrimas, las rimas, un poema solo y te veo alejándote cómo en aquella noche sin luna llorando en esa triste lluvia sobre unos versos rotos...

 Miguel Morata

jueves, 12 de septiembre de 2019

Me gusta

Me gusta la velocidad. Aunque a veces tengo que medirla para esperar cosas, a veces...

Me gusta contarle chistes, la noche y el vino.

Hablar, a veces, con los muertos y decirles que la noche aquí también es fría y que no se pierden de mucho.
El aire, el amanecer y la poesía.

Me gusta escribir historias sin sentido, mal escritas, al revés y abusar de los puntos suspensivos, esas historias que solo me llenan a mí...

No sé porqué no tengo recuerdos, pero sí me acuerdo cuándo caminabas en esa última noche de verano la última vez que te vi...

Miguel Morata

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Tragedia

En la intersección de la ruta 3 y la calle Escribano en Virrey del Pino un hombre de 40 años se pegó un tiro en la cabeza.

La policia cercó el lugar y las cámaras de televisión no tardaron en llegar.

(Miralo en Crónica)

No se sabe nada de él ni porque llegó a tomar esa decisión, pero sí quedó claro lo que los vecinos dijeron en su declaración.

Que el hombre atravesaba una profunda depresión, que estaba desesperado, que por alguna misteriosa razón comió a toda su familia, a una vecina y que antes de pegarse el tiro entró al supermercado de los chinos se acercó a un empleado, olió su brazo, comenzó a salivar, abrió la boca para morderlo y salió corriendo...

Los vecinos contaron ante las cámaras de Crónica que gritaba mientras corría: "Tengo que morir" "Tengo que morir".

Los policias estaban aterrados y confundidos...

Miguel Angel Morata

miércoles, 4 de septiembre de 2019