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viernes, 31 de julio de 2020

Todos somos el pelotudo de alguien

Me corro de los pelotudos.
Los pelotudos, para mí, son los que necesitan debatir cualquier pelotudez.

Pelotudo: Morata, ¿Qué pensás de Juancito?

Yo: Es una buena persona.

Pelotudo: Ah!, no sabés lo que hizo.

El pelotudo necesita contar algo, generalmente sin fuentes. Necesita buliniar porque siente brillantés emocional. 👀

Yo me aparto. Pero te das cuenta que estás rodeado.

Pelotudo: ¿En serio no crees en dios?

Yo: Así es

Pelotudo: No puede ser. Dios existe porque...

ZZZZZZZZZZZZZ 😎

Yo: Pero yo soy felíz ¿Y vos?😃

En ese caso el pelotudo quiere confrontar y pasa a la siguiente fase dónde trata de convertirme. 😂

También están los que critican 😃
O política. Lo mismo y me tienen las bolonas por el piso. 👀

La pelotudez es genética. Padres pelotudos, hijos pelotudos (Siempre me refiero a gente adulta)
La misma relación que existe entre padres violentos e hijos violentos.

Pero en mi exhaustivos análisis 😃 me di cuenta que para ellos yo soy pelotudo también. Porque pienso diferente a lo que piensan ellos y se dan cuenta que trato de evadirlos. 🏃

De esta manera llego a la conclusión de que todos somos el pelotudo de alguien. 💪

Miguel Morata 🏃

jueves, 30 de julio de 2020

Más humano

Cuándo te das cuenta de que los problemas se sientan en tu habitación esperando a que despiertes y al darse por vencidos se retiran.

Cuándo ya no mirás hacia atrás porque no hay nada, ni personas, ni recuerdos...nada...

Cuándo una actríz se comunica para proponer un trabajo con "SHHH"...

Y escuchás una canción que parece nueva, pero no lo es...

Y que, a veces, cuándo una mujer en su mirada está preguntando, ¿te imaginás una vida juntos?

Ahí es donde sabés que te estás convirtiendo en más humano...

Miguel Morata

Inevitable

Al nacer sólo una cosa está asegurada, la muerte. Sin saber cuándo, cómo, dónde.

A mí no me preocupa ¿Por qué preocuparme de algo inevitable?

Solo curiosidad.

miércoles, 29 de julio de 2020

Quedan vacías...

Me gusta escribir, pero hay cosas que no sé expresar en español. 
No hablo ni escribo en otros idiomas entonces quedan vacías...

viernes, 24 de julio de 2020

No me gusta

No me gustan los días de humedad.

No me gusta equivocarme.

No me gusta la gente psicópata. (Las huelo)
No me gusta que se apropien de mi amistad.
No me gusta no comer pizza todos los días.
No me gusta que me den consejos si no los pido.

No me gusta no putear.

No me gusta que el cigarrillo haga mal.
No me gustan que le peguen a las mujeres y a los chicos.
No me gustan que maltraten a los animales.
No me gusta, a veces, tener que esperar.

No me gusta no tomar café.

No me gusta no decirte que te extraño.

Miguel Morata

Abrazame

Abrazame hasta que pase la tormenta.
"¿Y después?"

También...

jueves, 23 de julio de 2020

domingo, 12 de julio de 2020

Fragmentos (Miguel Morata)

Frangmemtos (Miguel Morata)
¡No!, no quiero conocerte.
Prefiero quedarme con la imagen mental que tengo de vos, ahí sí que soy felíz...

sábado, 11 de julio de 2020

Fragmentos (Miguel Morata)

El espacio no es el físico, a veces no lo es, sino lo que queda sin decirse entre nosotros.
El futuro quizás no nos traiga el recuerdo de una brisa en una noche de verano, o sí.
Pareciera que existe una fuerza mayor que nos obligara al silencio.
Una galaxia...

martes, 7 de julio de 2020

¡Claro!
Tenés que sacar las historias de tu cabeza.
No hay opción.
Ingresan sin permiso y no podés evitarlo.
Te obligan a escribir y no tenés ganas.
Si intentás negarte te martirizan las palabras. Cómo esa bella sonrisa que vi en esa foto. La sonrisa me miraba.
Tenés que escribir.
Mirá, son las 4:34 AM
¿Una poesia? 
Seguramente y las palabras quedan conformes.
Quién sabe...

Ni cerveza, ni café y una sonrisa que enamora

1000 hojas en mi mesa, 1000 palabras en mi pizarrón.
En mi casa, mil palabras escritas por todos lados.
Mil palabras se golpean en mi mente e intentan salir. 

Ocurre que se presenta un sonido, una imagen, un detalle que disparó una sensación y las palabras entran a mi mente y me obligan a escribir.

¡No!, no me gusta escribír. Esa es la verdad. No intento mejorar, no me interesa. 
No soy escritor y tampoco deseo serlo. Me es indiferente...

Ni cerveza ni café, pero vi su sonrisa y me obliga a escribir.

A la noche cuando estoy relajado las palabras se pelean en mi mente, me obligan  a escribir una oración "perfecta" para que su sonrisa brille en ella y en realidad yo sólo quiero dormir.

Siempre me ha ocurrido que se cuele algo a mi mente para que las palabras entren violentamente, o la luna o una canción o un atardecer.

No me interesa escribir. A esa sonrisa no la quiero conocer...ni cerveza, ni café que la luna salga y enamore a otra persona, yo así estoy bien.

No me interesa. Yo quiero dormir, pero tengo que escribir porque una sonrisa me miró y no sé quién es.

Porque una sonrisa me miró...

Miguel Morata

sábado, 13 de junio de 2020

Comentario literario: 3

Comentario literario: 3
"Lecciones de literatura rusa"

Este lo leí porque amo la literatura rusa. 
Mucho no te voy a contar porque si no lees mucho o si no lees literatura rusa es al divino botón. Preguntale mejor a tu tía de Acapulco. 😅

Pero de todos modos te voy a dar un consejo, si no tenés dinero no hagas lo que hizo Raskolnikov. 🏃

Y

Te voy a recomendar un cuento que si lo vas a leer no vas a poder evitar leer  todo de este tipo. 
El cuento es "El monge negro" y este tipo es Chejov.

Me voy a tomar un cafe, el mate está fuera de moda ahora...mejor un vodka... 🍸

Miguel Morata

viernes, 12 de junio de 2020

Comentario literario: 2

Comentario lirerario: 2
"La minas del rey Salomón"
de Rider Haggard

A este tampoco lo leí. Lo estoy leyendo ahora y voy por la tercer página. 💪
De igual forma sabés de que hablo.
Habrás visto la peli. 👀

Haggard publicó este libro a finales de 1800 y con eso, las precuelas y las secuelas, hizo famoso al protagonista, Allan Quatermain.

Pero no contento con un protagonista hombre saca una historia con una protagonista mujer "Ayesha" o "Ella" (La que debe ser obedecida).
También con un exito increíble obligando al autor a secuelar la historia. 

Fue tal el éxito que presenta un crossover "Allan y Ella" (1921)

Este tipo con estas historias publicadas en entregas se hizo millonario y logró que después de mucho tiempo Morata vuelva a leer algo que le gusta.

¿Está mal? 😀

Leelo o mirá la peli o algo, si querés, que sé yo...

jueves, 11 de junio de 2020

Comentario literario: 1

Voy hacer comentarios de libros. Los agarraré al azar y ya. Tengo muchos y algo de tiempo. 
Igual soy de hacer zapping. Una hoja este, y un poquito el otro y así. 
Termino leyendo un poco de todo. Algunos los termino.

Teresa tuvo la idea. Comentar libros y ella los baja y lo comparte en algún lugar de no sé dónde y yo recibo mi diezmo. 😃 (¿A cómo viene la mano?) 😁

Comentario literario: 1
"Iniciación al espiritismo"

Este libro fue escrito por Alberto Córdoba. Si me guío por el título espero que lo haya escrito estando vivo 😃..

¿La verdad? Ni lo leí. Y no lo leería, me da miedo. No sea cosa que aparezca algo a la noche. Lo mando para tu casa, ¿eh?

Tampoco sé porque está acá. Si es de alguno de ustedes avisenme y se los devuelvo. 😊

Buenas noches.
Mañana haré otro comentario que va a despertar el interés literario de alguien...😊

Miguel Morata

jueves, 9 de abril de 2020

Las mariposas volvieron a mi jardín

Escritos pandémicos sin editar

Las mariposas volvieron a mi jardín

El mundo necesitaba un respiro, el ser humano abusó de su poder; mientras las mariposas vuelven a mi jardín la gente cae cómo papel.

La soberbia, la maldad y el odio humano hicieron que el mundo quisiera respirar.

Mientras el mundo respira y las mariposas volvieron a mi jardín  la gente cae cómo papel.

Miguel Morata

sábado, 21 de marzo de 2020

En marzo del 2020 ocurrió algo inpensado.
El mundo se arrodilló ante un enemigo invisible y poderoso.
"Es un monstruo grande y pisa fuerte."
Es el comienzo.

Se escucha una música en esta noche desierta...

Estoy en mi casa, transitando una cuarentena necesaria que me sumerge en la revelación de reconocer que soy absolutamente vulnerable dónde los proyectos quedan relegados y los sueños rotos se esconden detrás de su recuerdo.

La noche grita y la luna, que ya no es la misma, me mira escondiéndose tímidamente detrás de las ramas de los árboles que, furiosos, me advierten que se acerca una tormenta.
¡Una gran tormenta!

Y me doy cuenta que debería haberle dicho lo que nunca le dije...

Porque el mañana es incierto y el siempre no dura para siempre...

Miguel Morata

sábado, 7 de marzo de 2020

Nunca dejes de escribir

Hace unos días estaba sentado en un bar de Laferrere haciendo tiempo para presentarme al final de una materia, yo estoy estudiando literatura y era tiempo de finales.

Ya eran casi la cinco y media de la tarde así que guardé las hojas en la carpeta cuando sonó mi celular y vi que tenía una notificación de facebook.

La miré, nada importante, pero había una sugerencia de amistad, esas que te presentan otros contactos que en realidad a la mayoría no conocés, pero había una imagen y un nombre que me hicieron abrir los ojos apenas lo vi...

A Verónica la conocí una noche en una esquina de la avenida Simón Pérez  de González Catán en el año 1992.

Caminaba casi al lado de mí y vi que había tropezado y se le cayeron varios libros, me acerqué y la ayudé a levantarlos; en ese momento nos presentamos.

Nos contamos que escribíamos y no pudimos dejar de hablar.

Caminar por Simón Pérez en aquellos años era muy relajante porque era una avenida que estaba bordeada de árboles y casas quintas, así que esa noche de verano caminamos bastante hablando de literatura, de cuentos, de poesía y sobre todo de sueños.

La acompañé hasta su casa a dos cuadras de la estación de tren de Catán.

¿Te animás y un día de estos nos juntamos para intercambiar ideas?, me preguntó.

Claro, ella sabía escribir muy bien y yo en realidad era un aprendiz.
Cada vez que compartíamos algún cuento yo terminaba frustado porque no lograba plasmar en la hoja lo que tenía en mi cerebro.

Tal vez porque ella ya había leído a Borges y yo recién ahora lo estoy entendiendo gracias a mi paso por el instituto de literatura...
Diferencias culturales, intelectuales...seguramente...

"No sé cómo hacer para que este párrafo sea el que introduzca a la historia." en ese momento mi cara de frustración era tragicómica; realmente me sentía un inútil.

"Shhh, nunca dejes de escribir".
Me decía consolándome.

Y agarraba la lapicera y me ayudaba a modificarlo con una dulzura que me envolvía poco a poco.
Yo, a veces, mientras prestaba atención a lo que ella indicaba me perdía en sus ojos.

Los días que nos encontrábamos era el momento dónde me nutría. Intercambiamos libros y escribíamos poesia...

"Voy a escribir algún día sobre tu sonrisa" le dije y ella sonreía más.

Una noche que nos encontramos en "La mosca", un bar del km 35 de la ruta 3, saqué mi cuaderno porque había escrito el cuento que le había prometido. Ella estaba nerviosa, me di cuenta que intentaba disimularlo.

"Voy a viajar a España con mi familia." me lo tiró así, sin anestecia. Yo la miré y guardé mi cuaderno casi tímidamente.

."¿Vendrías conmigo?" Me preguntó nerviosa. Jugaba con un sobrecito de azucar, me miraba y no me miraba, respiraba fuerte.

No se porqué, quizás por...no, no lo sé... Pero le dije que no. Apesumbrado y confundido.

Quizás fue la peor decisión que tomé en mi vida. Y una de las primeras de una colección de peores decisiones que fui coleccionando a lo largo del tiempo.
¿Que hubiera ocurido si aceptaba?

Yo me quedé. Ella viajó.

El último día que la vi nos abrazamos...

"No dejes de escribir y cuidate. Llego y te escribo" me dijo.

Al mes me mudé de casa por lo tanto nunca supe si escribió a esa dirección y en esos años no existía esta tecnología por lo tanto perder de vista a una persona era muy común...

Me invadió la necesidad de escribir esta historia, tardé en hacerlo.

"No dejes de escribir"

Su voz la escuché en mi mente cuando surgió la idea de lo que estás leyendo ahora.

Miré su perfil de facebook. Las fotos con su familia. Dos libros publicados.

Acerqué mi dedo para enviar una solicitud de amistad, pero no lo hice. Apagué el celular, salí del bar y me dirigí al instituto para rendir mi final...

Miguel Morata

domingo, 9 de febrero de 2020

Tanya Pesotskaya

Cuando Kovrin moría llamaba a Tanya.

Tanya Pesotskaya y Kovrin se habían separado hacía unos meses. Ella le escribió una carta.

"¡Maldito seas! Te tuve por hombre extraordinario, por un genio, te amé, pero resultaste un loco..."

Mientras moría llamaba a Tanya y a su juventud, a los recuerdos, al parque, al rocío que inundaba sus rostros.

Varvara Nikolayevna despertó y encontró a su marido muerto.

Ella lo observaba, él tenía una sonrisa en su rostro.

El monje negro parado cerca de la biblioteca le dijo a Varvara:
"Murió"

Ella se encogió de hombros: "Anton escribe estos cuentos."

Miguel Morata