Cuando Kovrin moría llamaba a Tanya.
Tanya Pesotskaya y Kovrin se habían separado hacía unos meses. Ella le escribió una carta.
"¡Maldito seas! Te tuve por hombre extraordinario, por un genio, te amé, pero resultaste un loco..."
Mientras moría llamaba a Tanya y a su juventud, a los recuerdos, al parque, al rocío que inundaba sus rostros.
Varvara Nikolayevna despertó y encontró a su marido muerto.
Ella lo observaba, él tenía una sonrisa en su rostro.
El monje negro parado cerca de la biblioteca le dijo a Varvara:
"Murió"
Ella se encogió de hombros: "Anton escribe estos cuentos."
Miguel Morata