Siete años atrás.
Entré a un bar.
Estaba Ella. Compartimos miradas. Se acercó.
Me habló de su gusto por la poesía. Por la lluvia, las estrellas y el mar.
No me habló de su pasado...
No estaba anclada en un pasado tortuoso que no existía, porque lo que fue ya no es. Tampoco del futuro, porque lo que no es no existe.
De su presente. Sus proyectos y lo feliz que era viviendo...
"Gracias por escucharme" me dijo...
Chocamos las copas y se fue. Nunca más la volví a ver...
© Miguel Morata