Estaba tomando un café en el bar de los sueños rotos.
Ella entró, miró hacia ambos lados, me reconoció y se sentó en mi mesa.
"Quiero que vengas conmigo, esta vida es una mierda", me dijo.
Yo la miré, miré hacia la calle soleada y suspiré.
"Ahora no, prefiero seguir intentando."
Dudó, se puso de pie, me guiñó un ojo, sonrió y me dijo:
"Ok, nos vemos más adelante"
Entonces la muerte sexy, bella, seductora, salió del bar.
Y yo comencé a escribir.
Miguel Morata