A veces te encuentro en una canción, en el sueño de una noche de verano, en una poesía.
A veces te encuentro en una oración...
Miguel Morata
A veces te encuentro en una canción, en el sueño de una noche de verano, en una poesía.
A veces te encuentro en una oración...
Miguel Morata
Misteriosos labios de miel, la luna en tu mirada y tu dulce sonrisa infinita me dicen algo...
Quizás las estrellas,
la noche o tu perfume.
No lo sé...
Tu dulce sonrisa infinita me dice algo o la brisa o la música.
No lo sé...
O tus misteriosos labios de
miel...
Quién sabe...
Miguel Morata
Estaba tomando un café en el bar de los sueños rotos.
Ella entró, miró hacia ambos lados, me reconoció y se sentó en mi mesa.
"Quiero que vengas conmigo, esta vida es una mierda", me dijo.
Yo la miré, miré hacia la calle soleada y suspiré.
"Ahora no, prefiero seguir intentando."
Dudó, se puso de pie, me guiñó un ojo, sonrió y me dijo:
"Ok, nos vemos más adelante"
Entonces la muerte sexy, bella, seductora, salió del bar.
Y yo comencé a escribir.
Miguel Morata
Siete años atrás.
Entré a un bar.
Estaba Ella. Compartimos miradas. Se acercó.
Me habló de su gusto por la poesía. Por la lluvia, las estrellas y el mar.
No me habló de su pasado...
No estaba anclada en un pasado tortuoso que no existía, porque lo que fue ya no es. Tampoco del futuro, porque lo que no es no existe.
De su presente. Sus proyectos y lo feliz que era viviendo...
"Gracias por escucharme" me dijo...
Chocamos las copas y se fue. Nunca más la volví a ver...
© Miguel Morata
2008
En un bar perdido.
Me pidió que escribiera una poesía.
"No puedo, le dije, no sé que escribir."
"Inspirate en algún dolor tuyo."
La miré...
"No tengo dolores, no los colecciono, mi mente los filtra y le ordena a mi cerebro que los descarte."
"¿Y en que te basas para escribir una poesía?"
"En los dolores ajenos, robo algunos."
En ese momento me miró en silencio, parpadeó confundida, miró hacia la calle y desvió su mirada hacia las hojas de los árboles, volvió a mirarme a los ojos y tomó un sobrecito de azucar...
Escribí el poema en ese momento, fue su mirada triste, tal vez el brillo en sus ojos, quizás el recuerdo que se agolpó en su rostro...no lo sé...ella sí colecciona dolores.
© Miguel Morata