Lunes 10/8/2020, 12: 00 AM
En el tren, destino a González Catán.
Me cambiaba el barbijo,
tengo cuatro en mi bolso.
Rocié alcohol.
El hombre en el otro asiento
me miró y me dijo:
"Ey!, te conozco,
vos escribís poesía,
nos seguimos en facebook."
Él estaba con una guitarra en la mano.
Lo miré.
"Hola, sí".
Yo no sabía quién era, pero lo dejé conversar.
"Escribís muy bien."
Gracias, le dije.
"Yo también escribo poesías y compongo canciones."
Y me hizo una pregunta.
"¿Vos sabés qué es el amor?"
Quise ser sincero.
"No, ni idea, no sé nada de esas cosas."
El tipo se rascó la barba.
Miró por la ventanilla y volvió a dirigirse a mí.
"Toda poesía tiene el rostro de una mujer. Quizás lo sepas y no te diste cuenta."
Miré hacia un recuerdo...
(Extrañamente esas palabras me las escribió una mujer en otro contexto.)
El hombre continuó hablando:
"Mis poesías y mis canciones tienen el rostro de una mujer.
Yo me arrastraba, tropecé con ella
y me puse de pie (me puso de pie).
Nos casamos.
Mis poesías y mis canciones tienen
el rostro de ella."
El hombre tomó su guitarra:
"Chau, nos seguimos."
Y se bajó del tren.
Yo continué hacia González Catán. Ahí terminaba mi viaje.
Miguel Angel Morata
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