Leer 30 minutos por día me devolvió el hábito por la lectura que había perdido.
Yo escogí una hora, la una de la madrugada.
Mates, no. Café, no.
Solo té preferentemente de frutilla y el sillón, ese sillón que era de mi abuela y que luego se lo apropió mi perrita Zoe, fallecida en el 2015.
Lo espectacular es que en esa media hora me desconecto del mundo.
Apago el celular.
Música, no.
Y esa media hora convierte en una serie las historias que leo porque al otro día, a la misma hora (Nunca antes) necesito saber más, necesito saber lo que está ocurriendo con los personajes.
Esa media hora se me abre el mundo, y las repetís tantas veces, tantos días que no podés escapar.
Ver Netflix es mejor
ResponderBorrarpuedes leer las palabras
pensar mientras comes
y tocarte lo feliz que eres por no tener un libro entre tus manos
saludos
Es genial, pero a mí también me gusta leer...💪
BorrarPerfecto lee
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